Ya lejos de la maestra, la niña comenzó a hacer un gran berrinche - ¡Qué coraje! ¡ñññ! ¡Qué coraje tengo! No puedo decir ninguna mentira sin que esta capa me ponga en evidencia – dijo la niña. Un panadero que cruzó cerca de ella le dijo - ¡Qué linda caperuza VERDE, niñita! – la niña se enojó más y la caperuza se puso más… VERDE.

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